Los sueños nunca tienen final. Siempre uno está soñando... despierto. Es un clásico del sistema capitalino que me deja en blanco gran parte del día... soñando o definitivamente me quedo en blanco. De que pienso, pienso en mil cosas a la vez, tan rápido que me sorprendo cuando me preguntan "'¿en qué estás pensando?" y como no sé qué contestar, contesto cualquier cosa. Total, a quién realmente le va a importar.
Me carga esta realidad. Quisiera otra tan diferente. Cuando pienso en la muerte, me veo de pie y de frente todo blanco... un vacío blanco, donde podría colocar cualquier color y rayar hasta el infinito. Quizás así deje de pensar.
Irme a blanco es algo que se practica. En el Yoga lo viví, ellos lo practican... hay gente que lo tiene natural.
Me carga que me obliguen a escuchar otras cosas cuando estoy en eso... en nada: Sólo existiendo. Sólo quiero escuchar lo que hay sonando cerca, no la música para intensificar o deteriorar lo que vivo. Eso sólo me hace pensar muchas más cosas. La música sugestiona, es demasiado influyente, tanto que a veces te puede comer.
Hoy, quiero morir y pintar todo de nuevo, ya no da más tanto arreglos parches.
[Hoy descansa, ¡cómodo!. Mañana, date cuenta y camina--- ya no habrá nada]
