martes, 1 de diciembre de 2015

La valentía de morir

Los sueños nunca tienen final. Siempre uno está soñando... despierto. Es un clásico del sistema capitalino que me deja en blanco gran parte del día... soñando o definitivamente me quedo en blanco. De que pienso, pienso en mil cosas a la vez, tan rápido que me sorprendo cuando me preguntan "'¿en qué estás pensando?" y como no sé qué contestar, contesto cualquier cosa. Total, a quién realmente le va a importar.
Me carga esta realidad. Quisiera otra tan diferente. Cuando pienso en la muerte, me veo de pie y de frente todo blanco... un vacío blanco, donde podría colocar cualquier color y rayar hasta el infinito. Quizás así deje de pensar.
Irme a blanco es algo que se practica. En el Yoga lo viví, ellos lo practican... hay gente que lo tiene natural. 
Me carga que me obliguen a escuchar otras cosas cuando estoy en eso... en nada: Sólo existiendo. Sólo quiero escuchar lo que hay sonando cerca, no la música para intensificar o deteriorar lo que vivo. Eso sólo me hace pensar muchas más cosas. La música sugestiona, es demasiado influyente, tanto que a veces te puede comer.

Hoy, quiero morir y pintar todo de nuevo, ya no da más tanto arreglos parches.

[Hoy descansa, ¡cómodo!. Mañana, date cuenta y camina--- ya no habrá nada]


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